miércoles, diciembre 29

de sobra sabes que sobra

Y estuvo tranquilo, por algún tiempo al menos. Su torcida conciencia de lo bueno lo llevo a comprometer su ideal y dejar aquello que hasta entonces le sería eterno. Tracionó y se traicionó. Ya nunca volvería a verse de la manera como ella lo veía y quebró el frágil cristal del alma de su compañera, amante, amiga y confidente. Se volvió lo que tanto odiaba, un ser común, de aquellos que van con una queriendo a otra. Y se odió. Y odió a Sabina, cuando se justificó ante ella con un "de sobra sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría, por ti, la vida entera" y es que en sus actos no hubo arte, tan solo la violencia de un adios inutil.

Y la vida se le volvió una emboscada, un invierno permanente, donde pasos cansados encontraban refugio en una foto rasgada por el tiempo y las lágrimas de quien se la devolvió, hecha trozos, no tantos como ella. Ya sin equilibrio, de regreso a una ciudad que ahora le era extraña, donde no quedaban lugares donde ir sin sentir su presencia, donde un café no terminaba en la sonrisa delgada del viento, donde solo quedaban calles de una vía. Demasiada ciudad, demasiada gente, demasiado frío...

No se si alguna vez pidió perdón, solo sé que no quiere que lo perdonen. Quieto, intranquilo, con un leve brillo de vida, aún esta. Socorrido por las sombras presente se hace, cuando el tiempo le juega una jugada y se vé al espejo vacío y sin horas.

3 comentarios :

Anónimo dijo...

demasiado dolor, demasiado temor, demasiada culpa, demasiado silencio

Anónimo dijo...

666

Chancha dijo...

No quiere que lo perdonen porqueno se perdonó.