Acerca de mí

La naríz alargada, el pelo lacio, castaño, algo corto, descuidado y conflictivo con el peine. Los ojos marrones. La mirada perdida como esperando algo que nunca llega, sepultada tras un par de anteojos de cristal montados sobre una mixtura de metal y carei, tornándose de miel cuando la luz del día los toca. La piel de un horrible color blanco busca siempre alejarse del sol, que quema, que hiere. La boca de labios enormes, gruesos como las verdades que menos de una vez escapan. Los dientes dorados de mentiras, las encias encarnadas y sangrientas. La quijada estrecha, aprisionando la lengua y unida con orejas alargadas en extremo. El cuello, empequeñecido por la papada, luce orgulloso un par de lunares sobrevivientes de mil afeitadas. Los pectorales caidos por falta de afecto. El vientre, abandonado, luce sus músculos en reposo. Un par de brazos terminan en diez dedos largos y gordos de manos de palma rosa. No te asustes, no encontrarás un monstruo sólo un ser que se alucina normal.

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